Los distintos sectores que integran las dos grandes coaliciones nacionales construyeron sus propias alianzas en ambas provincias patagónicas. Primera prueba para el armado de Javier Milei fuera de CABA. Expectativa por el resultado neuquino.
Este domingo, Río Negro y Neuquén se convertirán en las primeras provincias en elegir a su nuevo gobernador en este 2023 plagado de fines de semana electorales. Los comicios en los dos distritos patagónicos cargan con algunas características particulares: un fuerte componente localista y el hecho de que las dos grandes coaliciones nacionales, el Frente de Todos y Juntos por el Cambio, juegan fisuradas.
De hecho, fueron pocas las figuras nacionales que se acercaron a las provincias en las últimas semanas, y los presidenciables, con la excepción de Elisa Carrió, tomaron una distancia prudencial durante los últimos meses de campaña. Se trata de dos de los 16 distritos que eligieron despegar sus elecciones de los comicios nacionales.
Ambos distritos tienen relativo peso nacional en cuanto a número de electores: en Río Negro podrán votar 589.000 personas que elegirán nuevo gobernador, 46 diputados locales y 22 intendentes; en Neuquén están habilitados 546.000 votantes que elegirán al mandatario, 35 diputados y 13 intendentes. Combinadas, representan poco más del 3% del padrón de todo el país.
El actual mandatario, Omar Gutiérrez, no puede ir por la reelección. El candidato a gobernador que representa al MPN es el actual vicegobernador de la provincia, Marcos Koopmann. El control del “aparato” -más cuando ese control lleva 61 años en la provincia- no es un despreciable en la ecuación electoral, y menos cuando se pronostica un resultado ajustado.
Pero al MPN le surgió una “rama disidente”. Rolando “Rolo” Figueroa, quien fuera nada menos que vicegobernador de Gutiérrez durante su primera gestión del 2015 al 2019, irá por la gobernación, pero con el armado “Desarrollo Ciudadano y Comunidad”, fuera del histórico partido local.
En la provincia funciona un sistema de colectoras. Esto quiere decir que varias listas de distintos partidos, con candidatos a legislador diferentes, pueden llevar un mismo candidato a gobernador. Los votos del candidato a gobernador se suman, los legisladores compiten por entrar. En el caso de “Rolo” Figueroa, son nueve listas.
Una de ellas es del PRO y está encabezada por Leticia Esteves. A principios de abril, Mauricio Macri -que tiene una propiedad en el Country Cumelén, en las afueras de Villa La Angostura-, se reunió y se sacó fotos con Esteves y otros candidatos del PRO que impulsan la candidatura de Figueroa. El expresidente recibió en febrero, según trascendió, al ex-MPNen Cumelén, pero fue en un encuentro privado.
Juntos por el Cambio, de todos modos, no forma parte del armado de Figueroa. La lista que tiene el sello de la coalición opositora en la provincia es la que impulsa la candidatura a gobernador del actual diputado nacional Pablo Cervi (UCR), que cuenta con el apoyo, además del radicalismo, de la Coalición Cívica.
El Frente de Todos, por su parte, impulsa la candidatura a gobernador del exintendente de Cutral Có Ramón Rioseco, con 4 colectoras. Una de ellas está encabezada por Darío Martínez, exsecretario de Energía nacional que tuvo fuertes choques con el albertismo. En el armado trabaja Oscar Parrilli, uno de los hombres más cercanos a Cristina Kirchner.
Pero la coalición oficialista también tiene sus fisuras. La concejal neuquina Ana Servidio, prima hermana de Santiago Cafiero, y el concejal Marcelo Zuñiga, referente del Movimiento Evita, integran dos de las nueve colectoras que impulsan la candidatura -al igual que el PRO- de Rolando Figueroa.
Fuera de las dos grandes coaliciones, del MPN y su “escisión”, este domingo será la primera prueba electoral para el armado de Javier Milei fuera de la Ciudad de Buenos Aires. El candidato del líder libertario en la provincia es el periodista local Carlos Eguía, que compite con una sola lista detrás.
