Aunque la inflación bajó y se estabilizó en torno a 2% mensual, el poder adquisitivo no aumenta y las cuentas de las familias lo empiezan a sentir. Se ven atrasos en los pagos y estrategias para repartir los gastos a lo largo del mes.
El poder adquisitivo del salario todavía está golpeado, pese a la estabilización de la inflación en torno a 2% mensual. Si bien hubo algunas mejoras en meses concretos, la capacidad de pago de las familias da muestras de agotamiento. Servicios que se pagan más tarde, cuotas de colegio adeudadas y morosidad en créditos son algunos de los síntomas de este deterioro.
Para empeorar la situación, entre julio y agosto hubo un fuerte aumento de las tasas de interés que complica el refinanciamiento de las deudas ya pendientes a costos razonables. Mientras el Gobierno trata de normalizar ese indicador, las familias deben afirnar los cálculos para llegar a fin de mes.

