La falta de impulso en los préstamos limita el consumo privado, mientras la liquidez bancaria se orienta a financiar al Tesoro
PorMatías Barbería
Desde julio de 2025 la evolución del crédito al sector privado perdió dinamismo y, mes a mes, se debate entre retrocesos y crecimientos tímidos que terminaron con la explosión que dominó a fines de 2024 e inicios de 2025. En un escenario marcado por mora en niveles máximos, ingresos de las familias que no reputan y una liquidez que no llega a los sectores productivos ni a los hogares, la esperanza de un final rápido para los deudores en problemas y de un sector financiero que impulse a la economía es cada vez más tenue.
La explicación, según especialistas, está en un esquema monetario y cambiario que no está logrando que los pesos que inyecta el Banco Central (BCRA) se transformen en préstamos al sector privado y hace que, en cambio, terminen financiando al Tesoro nacional.
La lectura más común es que los bancos no están trabajando de bancos. Según varios análisis privados, la política de la entidad conducida por Santiago Bausili -que inyectó pesos a cambio de los dólares que compró para sumar reservas- no se tradujo en una expansión de préstamos. Ese flujo se volcó a la compra de títulos del Tesoro, dejando a la economía real sin apalancamiento suficiente para reactivar el consumo y mejorar la calidad de la cartera crediticia.
Según detalló Marina Dal Poggetto, directora de Eco Go e investigadora en IAE Business School, el BCRA compró más de USD 11.000 millones para sus reservas en seis meses, lo que generó una fuerte inyección de pesos y una expansión de depósitos bancarios en moneda local.
“La contracara de la compra de dólares es la expansión de depósitos en pesos en los bancos por $16,2 billones. Sin embargo, con un mercado de crédito que sigue digiriendo el salto en la mora tras el apretón monetario de agosto-octubre del año pasado, el grueso del aumento en los depósitos fue a colocarse en títulos del Tesoro”, aseguró la economista. Así, la política de tasas de interés y la coordinación entre el BCRA y el Tesoro aseguraron que la liquidez no llegara a los prestatarios y se mantuviera fuera del circuito productivo.
Qualy Consultora también puso el foco en que “el stock de financiamiento bancario destinado a las familias mantiene una tendencia contractiva. Al cierre de junio, el financiamiento total a familias se ubicó en 43.106.125 millones de pesos, reflejando una caída mensual del 1,9% y un retroceso interanual del 4,4%”.
El análisis de Qualy detalla que al comparar el desempeño actual frente a agosto de 2025, “el ajuste en el crédito al consumo alcanza el 8,8%, con una dinámica de desaceleración más pronunciada en el segmento de tarjetas de crédito (-11%) que en el de préstamos personales (-6,2%)”.
El informe concluye que “esta persistente retracción refleja no solo el encarecimiento del costo financiero y la cautela de las entidades bancarias, sino fundamentalmente la falta de tracción de la demanda ante presupuestos familiares deprimidos y una erosión en la capacidad de repago, factores que despojan al apalancamiento privado de la fuerza necesaria para dinamizar el consumo doméstico”.
Tanto los datos de las consultoras como los testimonios de los protagonistas del sector coinciden en que, sin un crecimiento sostenido de los préstamos, la mora difícilmente ceda y el consumo continúe rezagado.
