Aníbal Pineda está al frente de la Cámara Federal de Rosario. La justicia federal es la que interviene en los casos de narcotráfico en la zona más afectada por la violencia en todo el país. El juez sostiene que hay que hablar de los perjuicios del consumo de estupefacientes.
Rosario es una ciudad eminentemente futbolera. Cuando uno recorre las calles, las avenidas y los bulevares rosarinos puede apreciar los postes de luz pintados de rojo y negro y de azul y amarillo. Es la ciudad de Ñúbel y de Central. Es la ciudad de Lionel Messi y de Ángel Di María. Y la de varios campeones del Mundo. La pasión futbolera de Rosario, retratada como nadie por Roberto Fontanarrosa, convive con la enorme situación de violencia que asola la ciudad a orillas del Paraná.
Durante 2022 se produjeron en el departamento que abarca la ciudad de Rosario y sus alrededores 287 asesinatos. En lo que va de 2023 la cifra superó los 40. Los cabecillas de las grandes bandas narcos están presos. Los que están encarcelados siguen dando órdenes desde las prisiones. Las prisiones están colmadas porque en los últimos años aumentó notablemente la cantidad de detenidos por orden la justicia. El 8 de febrero pasado, luego de una seguidilla de asesinatos y balaceras-otra modalidad delictual rosarina- el gobernador Omar Perotti le pidió la renuncia a su tercer ministro de Seguridad. Aquel día asumió Claudio Brilloni quien se transformó en el cuarto ministro de Seguridad de Santa Fe desde 2019. La policía de Santa Fe, que depende del ministerio de Seguridad cambió diez veces de Jefe de la Regional II (Rosario) desde 2019. La violencia no disminuye.
Aníbal Pineda es el presidente de la Cámara Federal de Rosario. Es futbolero y solía ir a la tribuna popular a alentar a Central. Conoce perfectamente la situación rosarina debido a que la justicia federal es la encargada de investigar los casos de narcotráfico en una zona del país atribulada por la violencia que generan las disputas por el control del mercado de venta minorista de drogas.
