Con el freno a la obra pública y familias sin margen para refaccionar, los comercios minoristas de materiales atraviesan su peor momento. Desde el sector alertaron sobre el impacto de la recesión.
El sector de la construcción en la Argentina sufre un fuerte estancamiento que golpea con dureza a la red comercial de proximidad. Lo que comenzó como un freno transitorio tras el cambio de gestión económica se convirtió, para los tradicionales corralones de barrio, en una crisis de supervivencia caracterizada por el desplome de las ventas de materiales y la reestructuración forzada de sus equipos.
En diálogo con la agencia NA, trabajadores destacaron que la paralización de la obra pública, las dificultades para acceder a créditos y la pérdida del poder adquisitivo influyeron gravemente en la situación del rubro.
«El sector está golpeado, las ventas a mí me cayeron entre un 30 y un 40%. La gente compra muy poco material, por ahí lleva lo justo y te pide precios«, señaló Hugo Romero, responsable de un corralón ubicado en el barrio porteño de Balvanera
«Hacemos un montón de presupuestos por día porque la gente antes de concretar la venta pide precio», agregó y explicó que la crisis lo llevó a achicar su grupo de trabajo.
«Antes éramos ocho compañeros y ahora somos seis. No es que no se labura, movimiento hay, pero a la hora de hacer la cuenta por ahí no rinde», aclaró y reflexionó: «Sentís que trabajás mucho, sentís que vendés, pero cuando hacés la cuenta se te va todo».
En sintonía, Mauricio, quien se encarga de vender materiales para la construcción en el partido bonaerense de Moreno, aseguró: «Hoy por hoy para descargar usamos camiones viejos, nos cuesta invertir en nosotros mismos y no nos queremos endeudar por miedo a que la situación empeore todavía más. La caída en las ventas hizo que nos recortemos un montón y pensemos cada decisión; casi que no tenemos margen».

