La presidenta subrogante del Superior Tribunal de Justicia del Chaco, Iride Isabel María Grillo, participó del acto de clausura de la Bienal Internacional de Esculturas 2026 en Resistencia.
La ceremonia contó con la presencia del gobernador Leandro Zdero; la presidenta de la Cámara de Diputados, Carmen Delgado; el intendente de Resistencia, Roy Nikisch; el presidente de la Fundación Urunday, José Eidman; y la directora artística de la Bienal Internacional de Esculturas, Mimo Eidman. También asistieron el presidente del Nuevo Banco del Chaco, Livio Gutiérrez; diputadas y diputados provinciales; autoridades provinciales y municipales; representantes de universidades, fuerzas de seguridad y público en general.
Durante el acto central se realizó la entrega de premios del Certamen Internacional de Escultura de la Bienal 2026. El primer premio, otorgado por el Nuevo Banco del Chaco, fue para el escultor chileno Mauricio Guajardo por su obra Cubo etéreo. El segundo premio, auspiciado por el Poder Legislativo del Chaco, correspondió al artista búlgaro Georgi Minchev por Fragmento de algo más grande. El tercer premio, patrocinado por OSDE, fue para la escultora ucraniana Lyudmyla Mysko por Metaestructura.
Asimismo, el Premio de los Niños distinguió al escultor uzbeko Ulash Urakov por su obra Poesía, mientras que el Premio del Público fue para el representante de Bielorrusia, Alex Sorokin, por Movimiento cuántico II.
Por su parte, el Premio de los Escultores fue compartido por la artista polaca Anna Rasinska, autora de Fiat lux (Hágase la luz), y la ucraniana Lyudmyla Mysko, por su obra Metaestructura.
La Bienal se desarrolló durante nueve jornadas, en las que artistas provenientes de distintos países realizaron sus esculturas a cielo abierto ante miles de visitantes. El público pudo acompañar de cerca cada etapa del proceso creativo y disfrutar de una variada programación de propuestas culturales, artísticas y recreativas.
Con este acto concluyó oficialmente una nueva edición de la Bienal Internacional de Esculturas, que volvió a consolidar a Resistencia como un referente mundial del arte público y reafirmó el estrecho vínculo entre la creación artística, la comunidad y el espacio urbano.
