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El Niño en el NEA: qué cultivos ganan y cuáles pierden

El informe técnico advierte sobre los riesgos operativos y sanitarios que generará El Niño en el noreste argentino. El rol clave de los caminos rurales y el mantenimiento de cauces.

Un informe elaborado por la consultora IERAL analizó cómo repercutirá el fenómeno climático de El Niño en la región del Noreste Argentino (NEA), Paraguay y el Sur de Brasil. El trabajo advierte que el impacto variará drásticamente según el cultivo, condicionado tanto por la distribución de las precipitaciones como por el estado de la infraestructura vial y rural.

El informe, titulado «El Niño en el NEA: qué cultivos enfrentan mayores riesgos», detalla que la región se enfrentará a dos amenazas principales: las heladas tardías y la llegada de abundantes lluvias asociadas al fenómeno de El Niño (ENOS).

Según proyecciones del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), se esperan tormentas y precipitaciones intensas durante los meses de septiembre, octubre y noviembre.

  • Zonas más afectadas: Misiones, Corrientes y el este de Chaco y Formosa registrarán anomalías positivas de precipitación (unos 50 mm por encima de la media normal), con posibilidad de eventos aún más severos.
  • Contexto previo: Un invierno inusualmente cálido adelantó el brote de algunas plantaciones, dejándolas vulnerables a descensos bruscos de temperatura (heladas tardías) y al consecuente ataque de plagas.
  • Reserva de agua en suelos: Misiones presenta un 100% de agua útil en su territorio; Corrientes varía entre el 70% y el 90% en el noreste y del 20% al 30% en el resto; mientras que Chaco y Formosa muestran escenarios dispares que van desde el 30% en el centro-este hasta el 10% en los límites con Salta.

El impacto se divide en dos grandes categorías: riesgos operativos (dificultades de logística, siembra y tránsito) y riesgos productivos (sanidad y rendimiento del cultivo).

  1. Cultivos de verano (soja, maíz, arroz):
    • Impacto: Se verán favorecidos en sus rendimientos generales por las lluvias, pero enfrentarán riesgos operativos debido a retrasos en la siembra y complicaciones en la preparación del suelo. Las heladas tardías no tendrían un impacto significativo en ellos.
  2. Cultivos de invierno (trigo):
    • Impacto: Figuran entre los más perjudicados. Enfrentarán altos riesgos operativos y sanitarios, ya que el exceso de agua afectará los rendimientos y propiciará la aparición de hongos y plagas que comprometerán su calidad.
  3. Cultivos perennes (yerba mate, té, cítricos):
    • Impacto: Su situación es más compleja. Por un lado, sufrirán riesgos operativos por la inundación de caminos rurales que dificultan el paso de camiones y maquinaria; por el otro, enfrentarán riesgos productivos por las heladas tardías, con ataques de plagas que podrían comprometer hasta el 30% de la brotación.

Desafíos para el sector público y privado

El informe concluye que, si bien El Niño inclina las probabilidades hacia una mejora en los rindes de los granos estivales, el éxito de la campaña en el NEA dependerá estrictamente de la distribución de las lluvias y de la infraestructura vial (caminos secundarios y terciarios).

  • Rol del sector público: El principal desafío radica en el mantenimiento de cauces de ríos y arroyos para asegurar el flujo del agua y prevenir anegamientos, así como en la conservación de los caminos rurales.
  • Rol del sector privado: Será prioritario extremar las medidas preventivas y el manejo fitosanitario para mitigar el impacto de enfermedades y plagas en las plantaciones.