El Senado redujo la jornada de 44 a 40 horas semanales y eliminó el esquema “6×1”. La medida, impulsada por Lula, recibió apoyo de oficialistas y opositores.
A días del balotaje que se celebrará el 25 de octubre próximo, el Senado de Brasil aprobó una enmienda constitucional que establece oficialmente la semana laboral de cinco días y reduce el límite de horas semanales de 44 a 40, sin recortes salariales.
La media impulsada por el actual presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y fue votada este miércoles en dos sesiones consecutivas, para concretar así la mayor reforma laboral del país vecino en décadas.
Lula había convertido el fin del esquema “6×1” —seis días de trabajo por uno de descanso— en una de sus principales promesas de campaña, y logró su aprobación con un amplio respaldo político, incluyendo el voto del candidato opositor Flávio Bolsonaro, que hasta la víspera se oponía al proyecto.
Durante décadas, el sistema “6×1” fue una práctica extendida en sectores como comercio y servicios, generando desgaste físico y limitando el tiempo libre de los trabajadores. La nueva normativa busca corregir ese modelo y alinear a Brasil con estándares laborales más equilibrados.
En concreto, la reforma implica que millones de trabajadores formales pasarán a tener dos días de descanso semanal, un cambio que busca mejorar la calidad de vida y el equilibrio entre trabajo y vida personal.

