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Despidieron a otro director técnico de Primera

La inestabilidad laboral en el fútbol argentino no se detiene y la cifra de entrenadores cesanteados marca un nuevo récord en la temporada.

Después de haber perdido la categoría, Estudiantes de Río Cuarto decidió despedir a Rubén Darío Forestello, elevando a diez la cantidad de entrenadores que dejaron sus cargos durante el transcurso del torneo Clausura.

Con este alejamiento, el ecosistema de la Liga Profesional alcanza la cifra de 29 directores técnicos cesanteados en lo que va del año 2026, reflejando la extrema fragilidad de los proyectos deportivos y la presión insostenible que imponen los resultados inmediatos en los clubes.

La tendencia generalizada de las dirigencias a interrumpir los contratos ante la falta de victorias consolida un escenario de inestabilidad crónica en los bancos de suplentes. Ningún equipo parece quedar al margen de la urgencia por sumar puntos, lo que reduce drásticamente el margen de paciencia para los cuerpos técnicos y acelera los cambios en plena competencia, afectando la planificación a largo plazo de las instituciones.

El fenómeno de los despidos recurrentes no distingue entre instituciones grandes o equipos con planteles más modestos, evidenciando una problemática estructural que se repite temporada tras temporada. Los malos rendimientos colectivos y la presión de los hinchas suelen ser los detonantes principales que empujan a las comisiones directivas a tomar decisiones drásticas, muchas veces a mitad de las fases decisivas de los campeonatos.

Esta rotación constante de entrenadores dificulta la consolidación de ideas tácticas y obliga a los planteles a reestructurar su funcionamiento futbolístico bajo nuevas metodologías de manera permanente. Mientras los dirigentes buscan soluciones urgentes mediante la contratación de nuevos conductores, las estadísticas demuestran que la alta tasa de recambio rara vez garantiza una mejora sostenida en el rendimiento de los equipos dentro del torneo.

La lista de los entrenadores que dejaron sus cargos

El acumulado de salidas en poco más de diez meses de competencia expone una de las marcas más elevadas de los últimos años en materia de inestabilidad laboral para los cuerpos técnicos del fútbol argentino.

  • Daniel Oldrá (Instituto)
  • Eduardo Domínguez (Estudiantes de La Plata)
  • Favio Orsi y Sergio Gómez (Newell’s Old Boys)
  • Hugo Colace (Atlético Tucumán)
  • Marcelo Gallardo (River)
  • Iván Delfino (Estudiantes de Río Cuarto)
  • Damián Ayude (San Lorenzo)
  • Guillermo Farré (Aldosivi)
  • Ariel Broggi (Gimnasia de Mendoza)
  • Gustavo Benítez (Deportivo Riestra)
  • Fernando Zaniratto (Gimnasia y Esgrima La Plata)
  • Gerardo Acuña (Estudiantes de Río Cuarto)
  • Mariano Sosa (Defensa y Justicia)
  • Carlos Tévez (Talleres de Córdoba)
  • Gustavo Costas (Racing)
  • Claudio Úbeda (Boca)
  • Rubén Darío Insúa (Barracas Central)
  • Gustavo Álvarez (San Lorenzo)
  • Lucas Pusineri (Central Córdoba de Santiago del Estero)
  • Walter Zunino (Platense)
  • Gustavo Quinteros (Independiente)
  • Eduardo Coudet (River Plate)
  • Israel Damonte (Aldosivi)
  • Jorge Sampaoli (Talleres de Córdoba)
  • Néstor Gorosito (San Lorenzo)
  • Juan Pablo Vojvoda (Racing)
  • Diego Dabove (Tigre)
  • Guillermo Duró (Deportivo Riestra)
  • Rubén Darío Forestello (Estudiantes de Río Cuarto)

Los analistas deportivos coinciden en que la presión económica y el temor a perder la categoría o quedar fuera de las copas internacionales terminan por dinamitar cualquier intento de proyecto a mediano plazo. Así, el campeonato local se mantiene como uno de los más vertiginosos y exigentes del continente, donde la continuidad en el cargo es un privilegio exclusivo de muy pocos entrenadores.