El país respaldó la moción en tiempos de Diana Mondino al frente de Cancillería, pero Pablo Quirno se mantuvo fiel a la línea trazada desde Washington DC.
La Argentina volvió a votar alineada con los Estados Unidos en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), esta vez para mantener el histórico embargo contra Cuba impuesto por el Gobierno de Washington DC.
«En el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Argentina votó en contra de la resolución relativa a Cuba, porque no hay libertad sin democracia, ni desarrollo económico sin respeto por la propiedad privada y los derechos individuales», expresó el canciller Pablo Quirno este miércoles en X.
La Argentina volvió a votar alineada con los Estados Unidos en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), esta vez para mantener el histórico embargo contra Cuba impuesto por el Gobierno de Washington DC.
«En el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, la Argentina votó en contra de la resolución relativa a Cuba, porque no hay libertad sin democracia, ni desarrollo económico sin respeto por la propiedad privada y los derechos individuales», expresó el canciller Pablo Quirno este miércoles en X.
A diferencia de como ocurrió en 2024 con la entonces canciller Diana Mondino, quien apoyó el voto a favor de levantar el embargo de Estados Unidos a Cuba y fue expulsada del Gobierno de Javier Milei, Pablo Quirno se mostró alineado no sólo con Casa Rosada -y la Casa Blanca- sino también con otros países.
«El considerable aumento de votos en contra de esta resolución refleja un cambio significativo en el escenario internacional y reafirma el liderazgo de la Argentina en la defensa de la libertad y la democracia. Cada vez más países de América Latina se suman a una posición que coloca la libertad, la democracia y los derechos individuales en el centro de la agenda regional», aseguró el Canciller.
La postura de los países latinoamericanos puede tener que ver con los recientes cambios de gobiernos, ahora más alineados a la derecha, como ocurrió en Perú con Keiko Fujimori, en Chile con José Antonio Kast o en Colombia, con Abelardo de la Espriella.

