A pesar del fuerte fenómeno, las personas continuaron acercándose a las pasarelas para la tan ansiada foto en la Garganta del Diablo.
Las Cataratas del Iguazú registraron un pico impactante en su caudal, alcanzando una cifra que superó los 8 millones de litros por segundo, un volumen significativamente superior al promedio habitual. Las fuertes lluvias caídas en la cuenca alta del río provocaron una crecida extraordinaria que convirtió los saltos en verdaderas paredes de agua.
A pesar de la magnitud de la corriente y de la densa bruma que envolvía la zona, cientos de turistas equipados con capas impermeables y teléfonos celulares se agolparon en las pasarelas para registrar la escena y obtener la tan ansiada foto en la Garganta del Diablo. Las imágenes muestran cómo el agua avanzó a escasos metros de los miradores metálicos, levantando una intensa cortina de rocío mientras la fuerza del río se abría paso con estrepito.
La jornada ofreció una postal atípica de la maravilla natural, donde la majestuosidad de la fuerza hidráulica se combinó con la curiosidad de los visitantes, quienes no dudaron en acercarse hasta el límite de los balcones para vivir de cerca un fenómeno que pocas veces se aprecia con semejante intensidad.
