Ante los pronósticos de lluvias intensas y eventuales excesos hídricos, las provincias de Santa Fe y Córdoba aceleran los trabajos en canales rurales, caminos y drenajes. El recuerdo de los eventos meteorológicos de 1997 y 2016 impulsa una estrategia conjunta entre estados, productores y consorcios agropecuarios.
El fantasma de las grandes inundaciones volvió a instalarse en la agenda del centro productivo argentino.
Con pronósticos meteorológicos que anticipan la consolidación del fenómeno hidrometeorológico de El Niño para los próximos meses, los gobiernos de Córdoba y Santa Fe pusieron en marcha una batería de acciones preventivas para mitigar los potenciales impactos sobre la infraestructura rural, los caminos de la producción y los sistemas agrícolas y ganaderos.
La memoria de los eventos extremos de 1997 —recordado como el “Super Niño”— y de 2016 opera como un recordatorio severo de las vulnerabilidades que enfrenta el corazón agrícola del país cuando los excesos de agua anegan campos y paralizan el transporte de granos y leche.
Frente a este escenario, las administraciones provinciales decidieron anticiparse.
La consigna compartida busca evitar la improvisación cuando comiencen las precipitaciones primaverales y de verano, articulando el diagnóstico técnico de los meteorólogos con el trabajo en el territorio junto a los municipios, los consorcios de conservación de suelos y las entidades gremiales del sector agropecuario.
Previsión en Córdoba
A instancias del gobernador Martín Llaryora, la administración cordobesa articuló una mesa de trabajo interjurisdiccional coordinada por el ministro jefe de Gabinete, Manuel Calvo.
La iniciativa reunió a representantes de cinco carteras provinciales, especialistas del Observatorio Hidrometeorológico de Córdoba (OHMC) —organismo dependiente en conjunto del Estado provincial y la Universidad Nacional de Córdoba— y autoridades universitarias de las facultades de Exactas y de Astronomía, Matemática y Física.
El objetivo central del comité es la definición de diagnósticos precisos y el diseño de planes de contingencia territorial con ejecución presupuestaria asignada.
Según explicaron las autoridades, el trabajo con los datos generados por el OHMC permite proyectar escenarios a corto y mediano plazo.
Córdoba es la única provincia del país que dispone de un observatorio hidrometeorológico propio, sustentado por más de 400 estaciones terrestres de medición e imágenes satelitales en tiempo real que corren modelos predictivos con 72 horas de anticipación.
El despliegue preventivo en el ámbito rural tiene un eje clave en la conservación de la red secundaria y terciaria.
El ministro de Bioagroindustria, Sergio Busso, confirmó la instrucción dada a los más de 280 consorcios canaleros y de conservación de suelos desplegados en la geografía provincial para concretar la limpieza de alcantarillas, cunetas y canales en los más de 57.000 kilómetros de caminos rurales.
La financiación de estas obras operativas proviene del Fondo de Desarrollo Agropecuario (FDA), un instrumento alimentado por el impuesto inmobiliario rural que reasigna el 98% de su recaudación a la protección y mantenimiento de la infraestructura del sector.
Paralelamente, la conducción agropecuaria cordobesa entabló conversaciones con dirigentes de la Mesa de Enlace regional y productores de las distintas cuencas del territorio.

