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Una multitud de mujeres marchó contra la violencia de género

Once años después de aquella primera movilización que nació tras el femicidio de Chiara Páez y se transformó en un fenómeno social de alcance nacional, las calles de Resistencia y Corrientes volvieron a llenarse este miércoles de mujeres, organizaciones sociales, colectivos de diversidad y familiares de víctimas que reclamaron justicia, políticas públicas y medidas contra la violencia de género.

En ambas capitales provinciales las marchas estuvieron atravesadas por el recuerdo de víctimas de femicidio y por cuestionamientos a las políticas impulsadas en los últimos años para abordar la problemática.

En la capital chaqueña, la convocatoria comenzó en la intersección de avenida 9 de Julio y Vélez Sarsfield, donde una extensa columna empezó a formarse desde las primeras horas de la tarde. La movilización avanzó hacia la Plaza 25 de Mayo entre fotografías de mujeres asesinadas, carteles con pedidos de justicia y banderas que recordaban casos que marcaron a la provincia.

Entre las presentes estuvieron Gloria Romero, madre de Cecilia Strzyzowski; familiares de Graciela López, asesinada hace un mes; allegados de Erika Fernández y de otras víctimas de femicidio cuyos nombres fueron exhibidos durante todo el recorrido.

También hubo reclamos por personas desaparecidas, entre ellos Axel González, cuyo paradero sigue siendo desconocido.

A 11 años de la primera convocatoria, la marcha estuvo motivada por los femicidios de Agostina Vega y Dulce María Beatriz Candia. Frente al Congreso, leyeron un documento que exigió renuncias, condenas y la restitución de políticas públicas de género

El colectivo feminista convocó a marchar nuevamente esta tarde, bajo la consigna “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, y a 11 años de la primera movilización originada por el femicidio de Chiara Páez. Además, la convocatoria se realizó en un contexto marcado por el impacto de los crímenes de Agostina Vega y Dulce María Beatriz Candia.

Los carteles de esta marcha dicen los nombres de Agostina y Dulce, pero también los de otras víctimas de femicidio asesinadas durante los últimos años en la Argentina. Son algunas de las más de 3.000 mujeres que fueron víctimas de la forma más extrema de la violencia de género desde 2015 a esta parte.

También mencionan el hartazgo, el cansancio, el miedo en la calle, la disponibilidad de miles de mujeres para seguir pasándose los pueblos que hagan falta hasta que la violencia contra ellas deje de ser sistemática.

Un grupo de ocho amigas se disuelve en la esquina de Paraná y Bartolomé Mitre. Cada una va a su colectivo, a su estación de subte o a caminar algunas cuadras.

“Avisen cuando lleguen”, dice una. Esa línea, tan habitual para las mujeres, condensa los peligros latentes. Que estaban ahí en 2015, y que siguen acá.

Tras el acto central con la lectura del mensaje, liderado por Thelma Fardín, Liliana Daunes y Cazzu, algunas manifestantes comenzaron a desconcentrarse.

Sin embargo, otra parte de la marcha se encuentra aún reunida en las inmediaciones del Congreso de la Nación. Se armaron batucadas y bailes, entre algunos cánticos clásicos. El clima es tanto de hartazgo como de reunión.